Hamijos, damos la bienvenida a Linda González, es Colombiana, y aunque el ritmo y el salseo lo llevan dentro, lo cierto es que estaba un poco cortada en su primera escena, pero ¡no hay problema! somos unos caballeros y para relajar el ambiente le proponemos un masaje, Linda, que es muy ídem, viene con un conjunto de lencería que ya nos pone palotes, pero para este masaje especial hay que quitárselo todo, tanto ella, como el quiropráctico del amor que le va a dar aceite.

Desnuda, se descubre un cuerpo de cojones, unas bufas tremendas que dan para una cubana bien rica, y un culazo colombiano, con marca propia que apetece muchísimo reventar y darle sacudidas a cuatro como si no hubiera un mañana, además Linda trae de serie una cara morbosa, que acompaña mucho a un cuerpo de vicio tan tremendo.

La tenemos desnuda y se tumba en pelota picada en la camilla, el joven de la polla, también va desnudo, porque todos sabemos que el contacto piel con piel es mucho más terapéutico, y se dispone a darle un masaje “relajante” para que Linda pase los nervios y se deje llevar.

Le embadurna de aceite todo el cuerpo, Linda, está más brillante que cuando llegó, brilla con fulgor diría yo, al menos su culo, que tiene unas proporciones increíbles y la iluminación, lo redondo de su culo y el aceite, hacen que su culo parezca un casino de las Vegas iluminado y pidiendo guerra a gritos. El masaje se va sucediendo, recreándonos en las piernas, tiene un muslamen tremendo que es una Putalocura tocarlo, al final las manos van al pan, y el chocho que ya le chorrea recibe los dedos del masajeador con ganas.

Tanto es así, que tiene la polla a mano y ella sola la coge, la pela un poco y se la mete del tirón en la boca porque ya hay hambre de polla, de hecho se la come ahí mismo en la camilla, en una postura muy placentera para ambos, ella cómoda y él flipando de la comida de rabo que le están haciendo.

La cosa se calienta, más que la sangre de Linda González y se la empiezan a follar en la misma camilla, luego pasan a la cama y se pegan un meneo de cojones, con unas arremetidas contra semejante culamen que flipo hasta yo, un polvazo tremendo y gustoso, al final, Linda tiene su recompensa, una lefada intensa y densa de la que no deja ni gota y se relame, me perece que le hemos quitado la timidez a pollazos…

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