¡Estamos que no paramos hamijos! Es que es la leche, el otro día caminando por la calle, con el eco de las últimas nieves, vi de lejos a una chica que me llamó la atención, tenía un pelo color fuego chulísimo y una mirada penetrante, iba muy tapada, no podía ver más pero mi pitometro ya me indicó que parecía interesante, le entré y lo que sigue es historia de Putalocura.

Cuando haces esto de entrarles a chicas por la calle, la verdad es que después de tantas veces uno ya sabe leer las reacciones con bastante facilidad y yo ya veía que Bibian Fox me iba a dar cuerda, me gustó bastante en cuanto la vi, aunque fue de lejos, pero luego ya con ella, me gustó muchísimo, se atisbaba un cuerpo muy tremendo y tenía una cara folladora, con una mirada penetrante que me gustaría ver con mi polla en la boca y ella mirándome fijamente.

Así que tras un poco de palique la convenzo para ir al estudio, ya allí la cosa la verdad se caldea fácil, si consigo llevarlas hasta la oficina, ya nos podemos dar con un canto en los dientes porque probablemente acabaremos follando y lo disfrutaremos todos, pues la intimidad del emplazamiento, estamos solos ya no en la calla, se pierde mucho más la vergüenza y estamos de tu a tu, todo además se caldea más rápido.

Ya con ganas de tocarnos Bibian se va desnudando y deja ver un cuerpazo riquísimo y tremendo, con curvas, que me encantan y por las que quiero derrapar en todo momento, está muy buena, y se la ve muy suelta, tiene un par de tetas jugosas de pezones rosados que os encantarán, de esos comestibles y ricos que no puedes dejar de mordisquear, una delicia.

Pero ojo, que el asunto se torna serio cuando se pone a cuatro, tiene un culazo que quita el sentido, un culo generoso y tragón a todas luces, mi polla ya está tiesa como un mástil con ganas de que le hagan caso, y Bibian Fox entra al juego, se la ve que está perrilla perdida, todo esto la ha puesto cachonda y coge mi polla como si folláramos toda la vida, me hace una mamada absolutamente espectacular y se me pone encima a follarme con unas ganas de cojones, que se corresponden por mi parte con mi polla bien dura para darle placer.

La escena es la hostia, Bibian se lo está pasando de puta madre, está roja de lo que lo goza, con esa piel rosadita te das cuenta enseguida de lo caliente que va, pegamos un polvazo tremendo, ponte los cascos para esta escena y escucha sus gemidos porque se vuelve loca con cada embestida, cuando la tengo abajo, la destrozo y hago zumo de chocho. Al final me la come de una manera fantástica y me saca toda la leche no dejando ni gota, una Pillada de tres pares de cojones.

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