Vuelve a vernos Quetzal, una venezolana, teen de 19 años, que me encanta, nos lo pasamos muy bien follando, conectamos mucho, la entrevistamos un poco para conocerla un poco mejor, siempre intento charlar un poco con ellas antes de entrar a matar, me encanta, me pone cachondo, y Quetzal que ya va mojadita, se me ofrece, despelotada, casi, abierta totalmente de piernas para que veamos bien todo el chochamen.

Quetzal es de cuerpo generoso, tiene curvas que a mi me vuelven loco, me gusta la carne, me gusta que haya donde coger y me gusta cuando las tetas son ubres y son tan grandes que copan toda la follada, ya la tengas arriba, abajo, a cuatro como sea. Quetzal está bien rica, y lo sabe, me pone cachondo abierta de piernas, yo también voy en pelotas y ve como la polla me va creciendo a medida que pasan los segundos, me la pilla y empieza a machacármela, tengo ganas de follármela y ella también.

Esas tetazas, botan que da gusto, esa carita que a priori es inocente, esconde una boca mamadora que te vuelve loco, ahí dentro te retuerce la polla, chupa casi hasta tal punto que te la podría arrancar, está buenísima, y mueve la lengua ahí dentro que te pone a tono casi hasta correrte, mientras ves como su cabeza va arriba y abajo y combina perfectamente la mamada con la paja con la mano, vas viendo como esas tetas, esas tetazas que el Altísimo le concedido en gracia, van botando y no ves el momento de tenerlas en la boca.

Ahí vienen, cubana tremenda, aunque Quetzal sea venezolana, una muchacha jovencita con fuego en el cuerpo, las tetas te hacen una cubana que te dejan loco, mi polla se pierde entre sus pechos y la mamada es una Putalocura, es de las pocas mamadas que podría dejarme llevar y correrme ahí mismo, pero Quetzal va cachonda, va mojada y quiere polla dentro del coño ¡vamos a dársela!

Pillo por banda ese culazo, esos cachetes que se salen de mi mano y me la subo encima y comenzamos un polvo épico, delicioso, se mueve a un compás tremendamente sexual, mi polla va loca ahí dentro, es una gozada y Quetzal también gime de gusto.

Al final, mi polla pide sacar toda la lefa, Quetzal, con esos ojazos azabache me mira fijo, mira mi capullo y espera la lefa, la toma toda sin dejar ni gota y se la traga como si fuera agua, me deja el sable limpio y reluciente, buen polvazo nos acabamos de pegar…

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