Hay que pagar por ello, la siesta es un derecho divino, que digo derecho ¡una obligación! Debería haber estado escrito en las tablillas de los mandamientos, Damián lo sabe bien y ese momento sagrado es perturbado por Clara Clarkson, ahora tendrá que redimirse de su error, y hacerlo en consecuencia, menos mal que el Padre Damián es muy original y siempre encuentra formas de que le coman la polla, digo, de redimirlas de sus pecados ¡tragando lefa!