Pues de momento, fliparse mucho, viene a mi, al Padre Damián airada, cabreada, y eso no se puede consentir, hay que aplicar un correctivo. Pero siempre desde la atención y el cariño. El Padre está aquí para escucharla y ayudarla, necesita calmarse y relajarse y el Padre Damián tiene la mejor medicina. ¡Un poco de polla! A follar y a descargar tensiones, un día jodido se arregla con un buen polvo, y esta colegiala cabreada se pega un polvazo que la deja del revés y la deja nueva, al terminar se pega una buena corrida como y no se acuerda ni donde está ni a que había venido ¡que gente!