Si es que así no se puede, el Padre Damián que se quiere mantener dentro de las líneas rectas que marca el Santísimo, es preciso que se desvíe si viene Sheril Blossom pidiendo guerra, con esas berzas que tiene, con esas tetazas, empieza a comérselas a magrearlas y es que no se puede. Claro, ella una joven inquieta, caliente, pues al final es que se tienen que follar ¡que dura es la vida de un cura!