¡Que bien me lo paso con los polvazos de cerditas! Hoy tenemos a Quetzal que hace poco que anda por aquí y es una maravilla, tiene unas tetazas que gusto de comer en cuanto puedo y me encanta verlas botar cuando está cabalgando encima de mi. Echamos un polvo magnífico, el chocho se lo dejo ardiendo y así está mi polla justo antes de darle a tragar toda mi leche, un cuerpo joven como el suyo necesita vitamina del amor para mantenerse, un polvazo tremendo.