Mujeres que van en una sola dirección

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A algunos caballos se les ponen unos aparatos en la cabeza que se llaman orejeras, que no les permiten ver lo que tienen a los lados. Lo hacen para que no se despisten o se entretengan en lo que tienen que hacer, que es seguir el camino marcado por el que dirige el caballo. Esto les provoca que solo puedan mirar en una sola dirección. La que quiere el que dirige el caballo.

Hoy en día, hay muchas mujeres a las que le pasa lo mismo. Tienen un algo (invisible) en la cabeza que les provoca mirar hacia una sola dirección. Estoy hablando de las feministas radicales, también llamadas Feminazis. Un adjetivo que detestan y que no les gusta nada que les digan. Hay algunas que incluso llegan a decir que esa palabra no existe en el diccionario de la RAE y que por tanto no existe, y la ignoran. Éstos son algunos de los absurdos intentos por no reconocer algo está en boca de todos.

Cada vez veo más claro la película en la que estamos todos inmersos. Se está obligando a la gente a que piense de una sola manera. La dictadura del pensamiento feminista está por todos lados. Sus acólitos pueden ser cualquier mujer por el hecho de ser mujer. No tienes que hacer nada, sólo por haber nacido mujer, ya puedes pertenecer a este club. Entonces detrás viene toda la máquina de pensamiento, de mentiras, ya sabéis, la manipulación.

Te hacen ver que eres una víctima del hetero patriarcado, y enseguida te buscan un enemigo a quien echarle todas las culpas de tus desgracias: el hombre. Cualquier hombre es una víctima de este club por el hecho de ser hombre.

Su movimiento está visiblemente alterado por determinados grupos políticos que buscan el resurgir, y un mayor número de votos. Además de todo eso, tenemos unas jugosas subvenciones que vienen de Europa, que se traducen en parabienes de todo tipo, pero sobre todo en dinero. Mucho dinero. Ser feminista es un chollo, porque reciben subvenciones casi sin hacer nada.

Como cualquier movimiento social, tiene sus pros y sus contras. Y sus contradicciones. Una de ellas es que suelen hacer mutis por el foro cuando sale el tema de la privación de libertades de la mujer en el Islam. Nadie se atreve a abrir la boca sobre ese tema, porque en el fondo son unas cobardes y unas interesadas. Y no tienen el suficiente valor de ir a una embajada de un país islámico a quejarse de que en esos países las mujeres no tienen derechos ni libertades. Como digo, son unas cobardes y unas cainitas. Y lo digo con conocimiento de causa, porque tampoco hablan del escándalo de las denuncias falsas. Ahora mismo, una mujer tiene el poder de destrozar la vida de un hombre poniendo una denuncia. Y da igual si es verdad o no, porque nadie lo va a comprobar. Y si lo hacen, habrá pasado mucho tiempo y habrá provocado mucho dolor. Y si descubren que lo ha hecho por venganza, mintiendo ante el jurado, va a dar igual, porque no van a recibir ningún castigo ni pena.

Estamos ante un abuso de las libertades del ser humano, y ellas, que buscan la igualdad, como tantas veces lo repiten y repiten, no abren la boquita para quejarse de esta injusticia tan grande como es el mundo de las denuncias falsas, donde siempre la peor parte se la lleva el hombre, por ser hombre.

No me creo el cuento del feminismo. Y con esto quiero puntualizar que tampoco me considero machista. Quiero la libertad del ser humano, por igual. Pero hoy en día eso no existe. Estamos ante un hecho histórico que en un futuro muchas se van arrepentir de haber participado en él. En los años venideros la gente dirá que todo esto fue una mamarrachada provocada por unas locas y todo el mundo querrá desmarcarse de este SinDios. Tiempo al tiempo.

Veremos hasta dónde son capaces de llegar estas inconscientes. Yo creo que al final acabarán peleándose entre ellas mismas y todo esto pasará, como tantas otras cosas. Mientras tanto, aguantemos el temporal y recomiendo ignorar todos sus panfletos, mensajes y proclamas. Y cuando alguna saque el tema del feminismo, recordad esto: preguntarles sobre la mujer en el Islam, y sobre las denuncias falsas. A ver hasta donde llega su hipocritismo.