Mi experiencia con el psicoanalista

Hace no mucho, un amigo me dijo que por que no probaba ir a un psicoanalista para tratar mi stress, que es una de las razones por la que tengo problemas del corazon. Nunca he ido a este tipo de curandero, pero como mi amigo insistia en que era una persona que le habia cambiado la vida como quien dice, opté por hacerle caso e ir unas cuantas sesiones. “Pero vete por lo menos una docena de ellas, estas cosas funcionan en el tiempo, eh?” me decia mi amigo.

Alli me presenté, en una especie de piso oficina. Una simpatica joven me abrió la puerta y me dijo que esperara un ratito. Ese ratito se convirtió en 20 minutos al menos y por fin apareció el psicoanalista, con una gran sonrisa, diciendome que entrara en su despacho. El tipo tendria unos 34 años, de jersey gris de esos de los anuncios de la tele que salen con una familia en un salon de tresillo blanco. Enseguida el joven quiso aparentar normalidad. Me hablaba como si no quisiera molestarme, con voz debil y excesivamente serio. Eso es, queria en todo momento aparentar normalidad a algo anormal, que es que vayas a un sitio a contar a un desconocido tus secretos mas intimos. Me sentí incómodo desde el primer momento.

– una cosa que quede clara, bajo ningun concepto revelaré todo lo que me cuentes aqui- repetia sin cesar.

La “sesión” empezó tuviendo que hablar de mi pasado, mi familia, y la verdad, no me apeteció mucho hablar de ello. Para que nos entendamos, yo vivi una etapa de mierda cuando tuve que estudiar, con unos padres que no me entendian, y muchos conflictos porque pensaba diferente y no queria hacer lo que el resto. Para que recordar esa mierda? ya pasó, y alli quedó para siempre, no me la saques de nuevo.

– noto que te cambia la voz cuando hablas de tu hermana – me dice el notas. Yo me quedo flipado, porque realmente con mi hermana no ha pasado nunca nada. Y dentro de mí, intento buscar alguna explicacion a por que haya cambiado el tono de voz sin darme cuenta. Ya empieza la paja mental. Pero esto era el comienzo, lo bueno venia despues.

– quiero que nos levantemos, ahora, y que vayamos a esa pared, y que nos pongamos pegados a ella.

– uy, si, pegados a pared, para que no sofronicen mi ano – o alguna chorrada similar le dije, una gracieta, pero él se lo tomó muy mal

– un respeto por favor – con cara de mala ostia, como mirandome con ojos enchinaos, como cuando un profesor da el toque a su alumno para que esté quieto. A mi ese toque de atencion me pareció de un imbecil con problemas. Era un chiste para romper el momento tan absurdo que estaba viviendo con este desgraciado, y va y me echa la bronca. A partir de ahi el menda este empezó a caerme peor. De hecho, empecé a pensar que el tio seguramente fuera gay, porque a muchos gays no les gustan los chistes de gays. Que conste que no tengo nada en contra de los gays, estoy en contra de la gente que no tiene sentido del humor.

Pues bien, el surrealismo siguió su curso y me puse como él dijo con mi culo pegado a la pared. El iluminado en la otra parte de la sala, y me suelta esta perla:

– quiero que vengas hacia mi, te pongas justo delante mio y me digas “yo, Torbe, acepto a Oscar” y yo haré lo mismo-. Me sentí la persona mas gilipollas del mundo haciendo esa pantomima. Me pareció todo tan artificial y absurdo que estuve a punto de decirselo, pero me reprimí, y eso que me preguntó que como me sentia.

– me siento igual que antes de hacerlo, nada ha cambiado.

– pues hay gente que se siente muy bien

– ya, pero no es mi caso

Despues, la criatura del jersey gris me hizo contar con detalle como era y es mi ambiente familiar, y un poco de mi trabajo. Obviedades, cosas que ya sabia, donde estaba aqui el gran cambio? donde lo que cambiaria mi vida?.

– en la proxima visita hablaremos de mas cosas, piensa que esto es un largo camino, que se necesitan muchas sesiones para dar con tu problema.-

Problema? quien ha hablado de problemas? en realidad no tengo ningun problema, salvo el stress, pero eso no es un problema, es un estado.

La siguiente visita, la semana siguiente, alli fui en busca del milagro. Me perdí y llegué media hora tarde a la cita.

– No importa, págame la hora entera de sesion, aunque hoy solo estemos media hora, porque hay muchas otras sesiones que luego se alargan y son mas de una hora.

QUE JODIDO CARADURA. Las confianzas dan asco, que dicen. Ese detalle no me moló nada, y fue la verdadera razon por la que no quise ver mas a este personaje. La media hora de sesion, fue hablar de nimiedades, vaguerias, y me insistió mucho a que volviese a dibujar, lo que fuera, aunque fueran garabatos, y le trajese los dibujos. Claro, no tengo otra cosa que hacer que garabatear por ahi.

Huelga decir que no volví mas por alli. Tiempo despues, llegó a mis manos un libro que precisamente hablaba de Freud, el que inició el psicoanalismo, y el tio hablaba del poder de los sueños, de los dibujos, de que todos los niños quieren matar a sus padres, de la polla, y de mil chorradas mas que nunca se probaron que funcionaran, o que se basasen en algo cientifico. Freud fue un fraude gigantesco, y de alli nacieron un monton de caraduras que se sirvieron de él como excusa, para justificar lo injustificable.

Para que os hagais una idea, los psicoanalistas estan a la misma altura que los que leen las cartas del tarot. Son gente que se enrolla a decirte cosas, y a ver si tu te das cuenta por ti mismo de tus errores o !a ver si sale algo”. De hecho, eres tu el que suele cambiar las cosas, ellos son como la portera del portal, o el cura del pueblo, se enrollan a hablar y uno mismo, al echarlo todo, se va dando cuenta de que pasa, de los errores que comete, etc.

Estad al loro porque vivimos en una sociedad que se sirve del engaño para conseguir sus fines, y no hay nada mas tentador que un tonto con dinero.