Reflexiones sobre donde estoy y cómo he llegado hasta aquí

Un día, Pablo Picasso estaba sentado en un café de París, dibujando algo en una pequeña servilleta. Cuando ya había terminado, un admirador secreto lo reconoció, se le acercó y le preguntó si podría quedarse con esa servilleta.

“Seguro,” respondio Picasso. “20.000 Francos y es tuya”

“¿20.000 Francos? Eso solo le ha costado unos diez minutos dibujarlo.”

“No, no, no, me ha costado más de 40 años.”

Esta anécdota sirve para explicar claramente que la experiencia y el trabajo es algo valiosísimo, que poca gente da la importancia que tiene. Veo los vídeos que hacía cuando empezaba, y no tiene nada que ver a los que hago ahora. Son pequeños detalles, que hacen que todo sea diferente, y mucho mejor. En todo este camino, he vivido innumerables situaciones, donde he sacado conclusiones, para bien y para mal. Esta profesión ha forjado mi carácter y me ha hecho ver aspectos de la conducta humana que yo desconocía por completo. Yo no podía entender que hubiera mujeres a las que les gustase que les peguen, escupan, insulten mientras hacen sexo. Yo también creía que todas las mujeres eran seres de luz, incapaces de robarte, traicionarte, o jugar contigo. Tampoco sabía que un trabajador no es un amigo. Y que no hay que fiarse ni de tu propio padre. Todo esto no lo sabía y lo he aprendido a base de golpes, y más golpes. Llegar hasta aquí no ha sido nada fácil.

He estado a punto de quebrar económicamente tres veces, pero he salido adelante. Si miráis a vuestro alrededor, no queda nadie de los que hacían porno hace 20 años. Todos se han ido a la mierda. Y aquí sigo yo. Adaptándome a los nuevos tiempos y tratando de mostraros vídeos de calidad, con chicas jóvenes y guapas haciendo todo tipo de guarrerías. Alimentando vuestras pajillas. Parece que fue ayer cuando rodé mi primera escena porno. Que nervioso estaba. Tenía los nervios a flor de piel, pero por dentro me decía que tenía que hacerlo. Algo me decía que esto iba ser lo que me diera de comer en los próximos años. Yo era pobre, no tenía nada de dinero. Estaba solo y nadie creía en mí. Y con el tiempo me he dado cuenta de que si crees en ti mismo,  no necesitas más, es más que suficiente para llegar a donde quieras. Solo tienes que armarte de paciencia, planear una estrategia, y no distraerte en otras cosas que hagan que te alejen de tu camino.

Yo de pequeño creía que iba a ser dibujante el día de mañana. Jamás imaginé que una gran parte de la vida la dedicaría al porno. Nunca me imaginé que podría dedicarme a esto, porque no sabía si valía, y no sabía cómo introducirme en ese mundo.  Estaba lleno de inseguridades. 

Han sido unos años de locura, especialmente los últimos. Yo creo que al llamar a mi proyecto vital puta locura, lo que hice fue lanzar una profecía que se iría a cumplir. Porque toda mi vida ha sido una puta locura desde que saqué la página web. Y ahora que tengo 50 años, me hago preguntas, ¿a donde voy? ¿cuál es el siguiente paso?, ¿qué proyectos tengo ahora?. Tampoco me quiero ver follando a los 60 aquí, aunque no lo descarto. Pero sí que me llaman otro tipo de retos, como por ejemplo hacer una película para el cine convencional. O seguir escribiendo libros, incluso he vuelto a dibujar cómics. No puedo hacer solo una cosa, y de ahí mi nombre Torbe, que viene de Torbellino. Porqué no puedo parar.