Solo nos queda follar en esta cuarentena. Pero si no tienes con quien, no te queda otra que matarte a pajas. 

Vivimos tiempos extraños. Esto del confinavirus nos ha dejado a más de uno tocados. Nadie se iba a imaginar que tendríamos que estar tanto tiempo metidos en casa. Si nos lo hubieran dicho con antelación, estoy seguro que más de uno se hubiese preparado a conciencia. Pero todo esto ha venido de repente y sin avisar.

Para el que tiene la suerte de vivir en pareja y poder follar, bien por ellos. Pero claro, aquí es donde saldrán todos los demonios, y si eres capaz de superar esta prueba, quiere decir que esa pareja es para ti. Esto es una prueba de fuego. 

Por otro lado, quedamos los que desgraciadamente no tenemos ninguna hembra con la que poder pasar momentos íntimos, entre los que me incluyo. Me ha pillado sin novia la cosa, estoy volviendo a mi época pajeril adolescente, en la que le pasaba todo el día haciéndome pajas. Bueno, ya no me pajeo como antes, porque ya estoy más tranquilín, pero sí que me echo unas buenas gayolas viendo porno por ahí. Y claro, no es lo mismo ver porno cuando no estás empalmao que estándolo. Es como si se activara una parte oculta dentro de ti, que hace que te provoque un calentón de la hostia. Así funciona el porno. Que curioso, porque cuando estás concentrado rodándolo, es muy difícil que se abra esa puerta. Pero cuando estás tranquilo y relajado, delante del ordenador dispuesto hacerte una paja, todo se reactiva y la cosa funciona de maravilla.

Poco se está hablando del sexo en estos días de cuarentena. Parece como si no fuese importante, y lo es, y mucho. Si se hubiera sabido esto con antelación, estoy seguro que un buen negocio hubiese sido haberte ido con tu pareja, a algún enclave Romántico, y de esa manera pasar dos o tres semanas en la cama sin hacer nada. Ni tan siquiera leer las noticias. Pero todo esto nos ha pillado de repente, y no ha dado tiempo a preparar nada. Muchos estamos esperando a que acabe esta puta mierda para poder follar como hijos de puta. Yo el primero. Tengo ya una larga lista de actrices que quieren trabajar, porque las deudas les aprietan, y también porque supongo, tendrán ganas de follar un poquito, como todo el mundo. Así que se va a preparar una buena cuando todo esto termine.

Dicen que cuando las cuarentenas terminan, se montan orgías y la gente se vuelve loca. No me extraña. Estar ahí metidos, en la madriguera, como los conejos, es realmente un fastidio. Pero bueno, todo esto terminará algún día y entonces se va a liar parda. Y lo contaremos el día de mañana como una anécdota más.