Es una guerra perdida de antemano. La redes sociales no van a dejar jamás que se puedan poner pezones. Y todas esas campañas que se están haciendo son totalmente inútiles. 

Desde hace un tiempo numerosas famosas están poniendo fotos de pezones en la redes sociales que obviamente son borradas al cabo de un tiempo porque las reglas de Facebook o Instagram son claras. Nada de tetas ni coños ni pollas al viento. Son así las reglas porque alguien ha puesto los cojones sobre la mesa y ha dicho: yo pago los servidores para que la gente ponga lo que quiera, pues yo digo lo que se puede y lo que no se puede poner. Y punto. 

Y como la redes están llenas de ofendíditos, pues venga, a quejarse y a decir la estupidez de que a los hombres les dejan mostrar pezones y a las mujeres no. Ya hay que ser gilipollas para mantener esa teoría. Desde que el hombre es hombre y la mujer es mujer, los pechos de la mujer han sido siempre un objeto erótico de deseo. Mientras que los del hombre no. Es por eso que la redes sociales lo censuran. Por el componente sexual que tienen. Porque alguien dijo que si quitas el deseo al hombre, podrías manejarlo mejor. Es la regla número uno de cualquier religión o secta: controla el deseo de tus feligreses y les harás más vulnerables para introducir tus ideas.

Otra de las razones por la que la redes sociales se pliegan a los deseos de estas sectas es por el poder que tiene en Estados Unidos. Si alguien ha visto un documental sobre la cienciología de hace poco que ha salido en Netflix, podrá darse cuenta del ejercicio de poder que hizo esta secta contra el propio Estado de Norte América. Bombardearon con cartas de los feligreses de la cienciología al Estado para que censuraran cosas, no les condenaran como secta y gracias al poder conseguido, convirtieron en un estado puritano a EEUU. El documental lo explica mejor. No voy a entrar en el detalle aquí. Lo que quiero decir con esto es que el origen de la censura en la redes viene originado por los grupos de poder sectarios y religiosos. Y contra eso es muy difícil luchar. Así que, que sigan perdiendo el tiempo poniendo fotos de pezones, que luego borran, y quejándose como plañideras, que eso de perder el tiempo en la redes sociales y de quejarse es una realidad incontestable propia de nuestros días. Me hace gracia que se crean que van a conseguir algo…